![]() |
| Se hace camino al andar y seguir los desandados |
El conocimiento tiene un poder
inherente de organización. Es suficiente saber, estar consciente de
los principios; entonces, nuestros cuerpos procesarán y
metabolizarán el conocimiento y los resultados serán espontáneos.
Los resultados no ocurrirán de la noche a la mañana, sino que
empezarán a manifestarse gradualmente después de cierto tiempo.
Si consulta esta lista y la lee una
vez al día, notará los
cambios que sucederán espontáneamente en su vida y la facilidad sin
esfuerzo con que la riqueza y la abundancia llegarán a su vida.
La “A” representa todas las posibilidades, lo absoluto, la autoridad, la afluencia y la abundancia. La verdadera naturaleza de nuestra realidad y la del universo es que es un campo de todas las posibilidades. En nuestra forma más primordial, somos un campo de todas las posibilidades.
Desde este nivel es posible crear
cualquier cosa. Este campo es nuestra propia naturaleza esencial. Es
nuestro yo interno.
Este yo también se llama el absoluto
y es la máxima autoridad. Es intrínsecamente afluente porque da
origen a la diversidad infinita y a la abundancia del universo.
La “B”
representa la bueno y lo mejor. La evolución implica mejorar cada
vez más en todo con el tiempo, para finalmente obtener para todos
nosotros lo mejor de todo.
Las personas con conciencia de la
riqueza se conforman únicamente con lo mejor. Esto también se llama
el principio de lo mejor primero. Seleccione siempre todo de primera
clase y el universo responderá proporcionándole lo mejor.
La “C” representa la calma o
despreocupación y la claridad. Un billón de dólares en el banco,
sin la experiencia de la despreocupación y la caridad, es un estado
de pobreza. Por definición, la conciencia de la riqueza es un estado
mental. Si se preocupa constantemente por cuánto dinero necesita,
entonces es realmente pobre, sin importar la cantidad real de dinero
que tenga en su cuenta bancaria.
La despreocupación conduce
automáticamente a la caridad y a compartir, porque la fuente de la
que todo emana es infinita, ilimitada e inagotable.
La “D” representa la ley de la
oferta y la demanda. Cualquiera que sea el servicio que ofrecemos
tiene demanda. Pregúntese: “¿Cómo puedo servir?” y “¿cómo
puedo ayudar?” Las respuestas se encuentran en su interior. Cuando
encuentre dichas respuestas, también notará y sabrá que hay
demanda de su servicio.
La “D”
representa también el dharma.
Cada uno de nosotros tiene un dharma, un propósito en la vida.
Cuando estamos en dharma, disfrutamos y amamos nuestro trabajo.
La “E” representa la exultación
por el éxito de los demás, especialmente de sus competidores y de
aquellas personas que se consideran sus enemigos. Sus competidores y
enemigos se convertirán en sus ayudantes cuando se regocije por su
éxito.
La “E” también representa el
principio de que la esperanza determina el resultado. Por lo tanto,
siempre espere lo mejor y descubrirá que el resultado se encuentra
espontáneamente en la esperanza.
La “F” representa el hecho de que
en cada fracaso reside la semilla del éxito. En la manifestación de
lo material desde lo no material, de lo visible desde lo invisible,
toma parte un mecanismo fundamental. Este es el principio de
retroalimentación.
Nuestros fracasos son peldaños en el
mecanismo de la creación, que nos acercan más a nuestras metas. En
realidad no existe el fracaso. Lo que llamamos fracaso es únicamente
un mecanismo por medio del cual podemos aprender a hacer bien las
cosas.
La “G” representa la gratitud, la
generosidad, a Dios glorificador, el espacio y el objetivo. La
gratitud y la generosidad son atributos naturales de una conciencia
afluente. Puesto que lo único que debemos buscar es lo mejor, el
principio de lo mejor primero, ¿por qué no adoptar a Dios como el
modelo a seguir? Después de todo, nadie es más afluente que Dios,
ya que Dios es el campo de todas las posibilidades.
Hay un mecanismo preciso por medio del
cual todos los deseos pueden manifestarse. Este mecanismo consta de
cuatro pasos:
Paso uno: se desliza en el espacio que
hay entre los pensamientos. El espacio es la ventana, el corredor, el
vórtice de conversión a través del cual la psique personal se
comunica con la psique cósmica.
Paso dos: tiene una intención clara
de un objetivo claro en el espacio.
Paso tres: abandona su vínculo con el
resultado, porque perseguir el resultado o vincularse a éste
representa salir del espacio.
Paso cuatro: permite que el universo
se encargue de los detalles.
Es importante tener un objetivo claro
en la conciencia, pero también es importante abandonar su vínculo
con el objetivo. El objetivo está en el espacio y el espacio es la
potencialidad para organizar y distribuir los detalles requeridos
para afectar cualquier resultado.
Tal vez recuerde el instante cuando
trataba de acordarse de un nombre y se esforzó mucho sin éxito.
Finalmente, se apartó de su vínculo con el resultado y, entonces,
un poco después, el nombre pasó por la pantalla de su conciencia.
Este es el mecanismo para el cumplimiento de cualquier deseo.
Mientras se esforzaba por recordar el
nombre, la mente estaba muy activa y turbulenta. Sin embargo,
finalmente, debido a la fatiga y a la frustración, no insistió y la
mente se tranquilizó, y más tranquila, quizás tan tranquila que
casi quedó inmóvil, usted se deslizó hacia el espacio donde liberó
su deseo y pronto le fue entregado. Este es el verdadero significado
de “pide y recibirás” o “llama y te abrirán la puerta”.
Una de las formas más fáciles y sin
esfuerzo para deslizarse en el espacio es por medio del proceso de la
meditación. Hay muchas formas de meditación y de oración que
pueden ayudarnos a manifestar deseos desde el nivel del espacio.
La “H” representa hacerse feliz,
humanismo y el hecho de que estamos aquí para hacer felices a todos
los seres humanos con los que tengamos contacto.
La vida evoluciona naturalmente hacia
la felicidad. Constantemente debemos preguntarnos si lo que estamos
haciendo hará felices a las personas que nos rodean y también a
nosotros, puesto que la felicidad es el objetivo máximo. Es el
objetivo de todos los demás objetivos.
Cuando buscamos dinero o una buena
relación o un buen trabajo, lo que buscamos en realidad es la
felicidad. El error que cometemos es no buscar primero la felicidad.
Si la buscáramos, todo lo demás seguiría.
La “I” representa el poder de la
intención firme. Es tomar una decisión inalterable de la cual es
imposible retractarse. Es perseverancia de propósito. Es un
propósito bien definido, que no debe debilitar ningún otro deseo o
interés en conflicto.
Para adquirir riqueza o cualquier cosa
en el universo físico, debe proponérselo, tomar la decisión de
buscarla. La decisión es irrevocable y con propósito fijo, no
anulada por nada. El universo se encarga de los detalles, organiza y
administra las oportunidades. Simplemente, tiene que estar alerta
ante dichas oportunidades.
La “J” representa el hecho de que
no es necesario juzgar. Cuando abandonamos nuestra necesidad de
clasificar constantemente las cosas como buenas o malas, correctas o
erróneas, experimentamos un silencio mayor en nuestra conciencia.
Nuestro diálogo interno empieza a acallarse cuando liberamos la
carga del juicio y entonces resulta más fácil aproximarse al
espacio.
Por lo tanto, es importante alejarse
de las definiciones, etiquetas, descripciones, interpretaciones,
evaluaciones, análisis y juicio, puesto que todo esto crea la
turbulencia de nuestro diálogo interno.
La “K” representa el kaleidoscopio
en el campo de todas las posibilidades. El poder organizador es
inherente en el conocimiento. El conocimiento de cualquier clase se
metaboliza espontáneamente y produce un cambio en la conciencia,
desde donde es posible crear nuevas realidades.
Por ejemplo, familiarizarse con el
conocimiento en este libro creará espontáneamente las condiciones
para la riqueza y la abundancia.
La “L” representa el lujo y el
logro del amor. Ámese a sí mismo. Ame a sus clientes. Ame a su
familia. Ame a todos. Ame al mundo. No hay poder más fuerte que el
amor.
Adopte también el lujo como un estilo
de vida. El lujo es nuestro estado natural. Adoptar el lujo como un
estilo de vida fija el preámbulo, las condiciones previas para que
fluya la riqueza.
La “M” representa la meta de ganar
dinero para otros y ayudar a otras personas para que ganen dinero.
Ayudar a otros a ganar dinero y ayudar a que satisfagan sus deseos es
una manera segura de garantizar que ganará dinero para sí mismo y
también de que realizará con mayor facilidad sus sueños.
La “M” representa también la
motivación. La mejor manera de motivar a otras personas para que lo
ayuden a alcanzar sus objetivos es ayudarlas a alcanzar los suyos.
La “N” significa decir NO a la
negatividad. Mi amigo Wayne Dyer, el famoso autor, me enseñó una
técnica simple para esto. Siempre que tiene un pensamiento negativo,
en silencio dice para sí: “El siguiente” y continúa.
Decir no a la negatividad significa
también no estar cerca de personas negativas. Las personas negativas
disminuyen su energía. Rodéese de amor, de nutrimiento y no permita
la creación de negatividad en su ambiente.
La “O” representa los valores
opuestos en coexistencia que constituyen la vida misma. Alegría y
pesar, placer y dolor, arriba y abajo, calor y frío, aquí y allá,
luz y oscuridad, nacimiento y muerte. Toda experiencia es por
contraste y una no tendría sentido sin la otra.
Un sabio dijo una vez: “Un hombre
ciego de nacimiento nunca conocerá el significado de la oscuridad,
puesto que nunca ha experimentado la luz.”
Cuando hay una reconciliación
callada, una aceptación en nuestra conciencia de esta coexistencia
animosa de todos los valores opuestos, entonces automáticamente
cesamos de juzgar tanto. El vencedor y el vencido son vistos como dos
polos del mismo ser. No juzgar conduce a acallar el diálogo interno
y esto abre la puerta hacia la creatividad.
La “O” representa también la
oportunidad de mantener una comunicación honesta y abierta. Todo
contacto con cada ser humano es una oportunidad para crecer y para
satisfacer nuestros deseos. Sólo tenemos que estar alertas ante las
oportunidades, por medio de una conciencia más desarrollada. La
comunicación abierta y honesta abre caminos para realizar esas
oportunidades.
La “P” representa el propósito en
la vida y la potencialidad pura. Estamos aquí para cumplir un
propósito. De nosotros depende descubrir cuál es ese propósito.
Una vez que conocemos nuestro propósito, el conocimiento de dicho
propósito nos conduce hacia el discernimiento de que somos
potencialidad pura.
Debemos ser capaces de expresar
nuestro propósito en términos muy sencillos. Por ejemplo, mi
propósito en la vida es curar, hacer feliz a todas las personas con
las que tengo contacto y crear paz.
Conocer nuestro propósito abre la
puerta hacia el campo de la potencialidad pura, porque las semillas y
el mecanismo para su cumplimiento son inherentes a nuestro deseo. Los
Vedas dicen: “Yo soy la potencia inmensurable de todo lo que fue,
es y será. Mis deseos son como semillas dejadas en la tierra:
esperan la estación adecuada para manifestarse espontáneamente en
flores hermosas y en árboles vigorosos, en jardines encantados y
bosque majestuosos”.
La “Q” representa el quid, esto es
cuestionar el dogma, la ideología, la autoridad externa. Sólo
cuestionando lo que las personas dan por hecho, lo que creen que es
verdad, es como podemos romper con la hipnosis del acondicionamiento
social.
La “R” significa que el hecho de
recibir es tan necesario como dar. Recibir con humildad es una
expresión de la dignidad de dar. Aquellos que no son capaces de
recibir son en realidad incapaces de dar. Dar y recibir son aspectos
diferentes del flujo de energía en el universo.
Dar y recibir no tiene que ser en la
forma de cosas materiales. Recibir con humildad un cumplido,
admiración o respeto implica también la habilidad de ser capaz de
proporcionar todo esto a los demás. La ausencia de respeto,
cortesía, modales o admiración crea un estado de pobreza, sin
importar la cantidad de dinero que tenga en el banco.
La “S” representa servicio y saber
gastar. El dinero es como la sangre; debe circular. Acumular y
aferrarse al dinero ocasiona que éste se estanque. Para que se
multiplique debe circular. De lo contrario, se estanca y, al igual
que la sangre coagulada, sólo puede causar daño.
El dinero es energía de vida que
intercambiamos y usamos como resultado del servicio que
proporcionamos al universo. Para que continuemos recibiéndolo,
debemos mantenerlo en circulación.
La “T” representa la
trascendencia, la conciencia sin tiempo, el banco de talentos y el
tributo o diezmo. Mi experiencia personal es que sin trascendencia la
vida no tiene belleza. Para vivir una vida plena es necesario cruzar
todas las fronteras.
Como dijo el poeta
sufí, Rumi: “Más
allá de los conceptos del bien y del mal hay un campo. Los
encontraré allá.”
Siento que mi experiencia de trascendencia a través de la práctica
de la meditación me proporciona una estabilidad y silencio
interiores que no son eclipsados por ninguna actividad. Ese silencio
permanece conmigo, por lo que ninguna experiencia externa puede
opacar mi conciencia y experiencia del ser.
La “T” representa también la
conciencia sin tiempo, opuesta a la conciencia con limitación de
tiempo. La conciencia limitada del tiempo ocurre cuando liberamos el
ser por la autoimagen. La autoimagen es la máscara social, el barniz
protector detrás del cual nos escondemos. En la conciencia con
límite de tiempo, nuestro comportamiento siempre está influido por
el pasado, así como por la anticipación y el temor del futuro. La
conciencia limitada del tiempo lleva la carga de la culpa y el dolor.
Tiene su raíz en el temor. Causa entropía, vejez y muerte. La
conciencia sin tiempo es la conciencia del ser.
Un sabio veda dijo:
“No
me preocupo por el pasado y no temo al futuro, porque mi vida está
perfectamente concentrada en el presente y la respuesta correcta me
llega en cada situación cuando ocurre.”
Este es también el estado de dicha. El ser no está en el reino del
pensamiento. Está en el espacio entre nuestros pensamientos. La
psique cósmica nos murmura suavemente en el espacio entre nuestros
pensamientos. Esto es también lo que llamamos intuición. La
conciencia limitada del tiempo está en el intelecto y calcula. La
conciencia sin tiempo está en el corazón y siente.
La “T” representa también el
banco de talento. Para ampliar al máximo la creatividad y ofrecer el
mejor servicio, es bueno desarrollar un banco de talentos o congregar
a un grupo de personas con diversos talentos únicos y habilidades y
cuyos talentos individuales, al reunirlos, son más que la suma de
las partes.
La “T”
representa también el tributo o diezmo. Diezmo significa dar cierta
porción de sus ingresos, sin condiciones ni ataduras. Cuando da, se
crea un vacío que atrae todavía más de lo que dio. Como dijo
Emerson: “Sin
un corazón rico, la riqueza es un mendigo feo.”
La “U” representa comprender la
unidad detrás de la diversidad. La conciencia de la unidad es un
estado de esclarecimiento en el que traspasamos la máscara de la
ilusión que crea separación y fragmentación. Detrás de la
apariencia de separación se encuentra un campo unificado de
integridad. Aquí, el profeta y el paisaje son uno.
Experimentamos conciencia de la unidad
cuando estamos enamorados, cuando con naturaleza observamos las
estrellas o caminamos por la playa, escuchando música, bailando,
leyendo poesía, orando y en el silencio de la meditación.
En la conciencia de
la unidad, cruzamos la barrera del tiempo hacia el campo de juego de
la eternidad, como cuando decimos: “La
belleza de la montaña era asombrosa; el tiempo se detuvo.”
Entonces usted y la montaña se convierten en uno. En un nivel muy
profundo de conciencia, sabemos que usted, yo, la montaña y todo lo
demás es el mismo Ser en diferentes disfraces.
Este es el estado del amor, no como un
sentimiento, sino como la verdad máxima, en el corazón de toda la
creación. La
“V” representa valores: la verdad, la integridad, la honestidad,
el amor, la fe, la devoción y la belleza. El gran poeta hindú, Tagore, dijo: “Cuando
sentimos la belleza, la conocemos como la verdad.” Sin
valores hay confusión y caos. Cuando los valores se desintegran,
todo se desintegra. La salud se pierde, la pobreza domina a la
abundancia, las sociedades y civilizaciones se derrumban.
Cuando prestamos atención a estos
valores que la sociedad siempre ha considerado sagrados, entonces el
orden surge del caos y el campo de potencialidad pura en nuestro
interior es todo poderoso y crea cualquier cosa que desea.
La “W”
representa la conciencia de la riqueza sin preocupaciones. La conciencia de la riqueza implica la ausencia
de preocupaciones monetarias. Las personas verdaderamente ricas nunca
se preocupan por perder su dinero, puesto que saben que de donde
viene el dinero hay un abastecimiento inagotable de éste.
En una ocasión, cuando discutía un
proyecto para la paz mundial con mi maestro, Maharishi Mahesh Yogi,
alguien le preguntó: “¿De dónde obtendremos todo ese dinero?”
El respondió sin dudarlo: “De donde está en este momento.”
La “X” representa la expresión de
apreciación y agradecimiento honestos a todos los que nos ayudan.
Nunca debemos fingir apreciación, pero si la sentimos debemos
expresarla. La expresión de gratitud es una fuerza poderosa que
genera todavía más de lo que ya hemos recibido.
La “Y” representa el yacimiento
del vigor juvenil. Sentimos salud cuando nuestra identidad se refiere
al ser. Cuando nos identificamos con los objetos, ya sean las
situaciones, circunstancias, personas o cosas, liberamos nuestra
energía hacia el objeto de referencia. Como resultado, sentimos
falta de energía y vitalidad.
Cuando nuestra identidad viene del
ser, entonces conservamos nuestra energía. Nos sentimos llenos de
energía, poderosos y experimentamos un vigor juvenil.
La “Z” representa el zumo gozo de
la vida. Es apreciar la vida en toda su vitalidad y exuberancia. Es
saber que sólo hay una vida que se expresa en multitud de formas.
Ver esa vida es saber que el poder está en el momento presente. Es
saber que soy eso, que usted es eso, que todo esto es eso y que eso
es todo lo que existe.

No hay comentarios:
Publicar un comentario